Importantes traductores de poesía norteamericana también fueron
Eugenio Florit y los hermanos Pedro y Max Henríquez Ureña que tradujeron, para
las revistas Avance y Orígenes, respectivamente, a Jorge Santayana
y Dylan Thomas. No se podría hacer, sin embargo, una historia de la recepción
de la literatura norteamericana en Cuba sin las dos piezas clave de la política
de traducción, en dichas revistas: Jorge Mañach y José Rodríguez Feo.
Los dos, graduados de la Universidad de Harvard. Mañach en 1920, año
del nacimiento de Rodríguez Feo, y éste, en 1949, cinco años después de fundada
la revista Orígenes. A pesar de la
diferencia de edad entre ambos y de la contradicción estética e ideológica que
caracterizaría el vínculo de Orígenes con
Avance –escenificada en la famosa
polémica Mañach-Lezama- estos dos harvardians compartieron la pasión por el
modernismo poético americano. En cuanto a la poesía norteamericana hay más
continuidad que ruptura entre Orígenes
y Avance, y la fractura origenista
tiene que ver, en parte, con la reacción del ala católica, hispanista y
afrancesada de la revista contra ese modernismo.
Mañach tradujo para uno de los primeros números de Avance el largo “diálogo en el limbo”, “La
sabiduría de Avicena” de Santayana. Rodríguez Feo, por su parte, publicó en el
primer número de Orígenes su gran
ensayo “George Santayana: crítico de una cultura”, que puede ser leído como indicio
de una poética editorial. La presencia de Santayana fue constante en ambas
revistas, ya que en la primera se publicó, además, una traducción de “Aversión
al platonismo” de Pedro Henríquez Ureña y en la segunda otra traducción de
Rodríguez Feo, del “Epílogo a mi anfitrión el Mundo”, fragmento de la célebre Autobiografía, y el obituario “Jorge
Santayana” de Humberto Piñera Llera –más bien contra Santayana o contra el
Santayana de Rodríguez Feo- en uno de los últimos números.

En todo caso, el momento de máximo esplendor en la edición del
modernismo poético norteamericano, en Cuba, lo alcanza Rodríguez Feo en Orígenes. Allí, este harvardian habanero
tradujo, además de Santayana, a William Carlos Williams, “East Coker” y “Burnt
Norton” de T. S. Eliot, el enjundioso ensayo de su maestro, Francis O.
Matthiessen, sobre los cuartetos de Eliot –el más largo ensayo publicado en Orígenes- y, desde luego, a su amigo
Wallace Stevens. De Stevens no sólo tradujo Rodríguez Feo poesía, como
generalmente se piensa. También tradujo el ensayo “Las relaciones entre la
poesía y la pintura”, sin el que difícilmente se entiende la idea del arte en Orígenes.
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