
En todo caso, podría imaginarse que para Guillén no haya sido un dato menor que su padre haya muerto en 1917, año en que triunfó la Revolución de Octubre en Rusia. Guillén, como muchos hijos de comunistas cubanos de la segunda mitad del siglo XX que agradecieron que sus padres hubieran muerto antes de la desintegración de la URSS, pudo haber sentido como consuelo que su padre no viviera la existencia del primer Estado comunista de la historia. De haberlo hecho -sería la fantasía del poeta- tal vez lo hubiera aceptado.
Para tener una idea del conflicto que el padre liberal pudo provocar en la memoria de Guillén habría que releer el cuento Los héroes (1941) de Carlos Montenegro, editado precisamente en la editorial de La Gaceta del Caribe y el periódico Hoy, publicaciones en las que colaboraba Guillén. En aquel cuento, los veteranos de las guerras de independencia del siglo XIX, liberales o conservadores, que alardeaban de haber peleado con Maceo, Gómez o García, aparecían implacablemente como "ladrones", "cuatreros" y "comedores de huevos fritos".
Muy buenos estos dos artículos de su autoría sobre el conficto político-paterno de Nicolás Guillén. Pero me queda una pequeña confusión en un aspecto. El concepto "liberal" durante los primeros años del pasado siglo en la Cuba plattista.
ResponderEliminarHoy en día ese concepto se maneja de forma diferente en base a la geografía. Un "liberal" estadounidense no es lo mismo que uno europeo. Y durante la etapa colonial cubana eran más comunes los términos anexionista, autonomista e independentista. Caso ni se hablaba de liberales y conservadores
¿Fueron Grau San Martín y Antonio Prío liberales o conservadores?
Saludos, Jacobo