
Más de una vez se ha analogado esta gravitación hacia lo fragmentario y lo inconcluso con el gran proyecto de Los pasajes de Walter Benjamin (1892-1940). Habría que insistir, sin embargo, en que la obsesión de Bataille con diversas modalidades de lo oscuro –la muerte, el suicidio, la culpa, el mal, la irracionalidad, el “no saber”…-, sobre todo, al final de su vida, guarda una diferencia sustancial con Benjamin. Para este último, lo oscuro carecía de toda posibilidad epistemológica: la renuncia a la vida era también la renuncia al conocimiento. Bataille, en cambio, no deja nunca de aspirar a la experiencia de la verdad en el no saber.
No estoy seguro de que la diferencia resida, únicamente, en el habitual deslinde entre la formación católica de Bataille y la formación judía de Benjamin o en una figuración discordante del pecado, la culpa y el mal, ya en la madurez laica y, por momentos, atea de ambos. Habría que indagar más sobre los distintos itinerarios filosóficos y biográficos de uno y otro, en sus lecturas divergentes de Hegel y Nietzsche y, sobre todo, en sus similares y, a la vez, no idénticas aproximaciones a la literatura y el arte. He ahí unas vidas paralelas todavía no escritas: Benjamin y Bataille.
Rafael, fascinante sería la exploración de esas "vidas paralelas". Quizás podrían agregársele otras dos B: Blanchot-Bachelard.
ResponderEliminarGracias por la referencia de este nuevo libro, para intentar conseguirlo lo antes posible, por tu blog y tu obra en general, que siempre leo con gran interés y admiración. Te dejo referencia de mi blog (www.gekain.blogspot.com), que lo comencé hace poco, medio homenaje a Gcain, medio reflexiones personales, ambas confluyendo alguna vez... Abrazo, Ernesto.