
Qué pasará con los libros en la era digital es pregunta que ronda los medios editoriales y literarios a principios del siglo XXI. Como los ídolos de Nietzsche, los libros parecen vivir un crepúsculo que, seguramente, no será definitivo. La literatura y el periodismo no desaparecerán, pero sí se reacomodarán a la velocidad y el desplazamiento que caracterizan al mundo cibernético.
Escritura y lectura, compra y venta de libros ya no serán como han sido desde Gutenberg. En los últimos siglos la relación con los libros ha sido sedentaria y profunda. En el siglo XXI el nomadismo y la movilidad de la informática pasan a la cultura letrada, no destruyéndola, como auguran nostálgicos y antintelectuales, sino transformándola y democratizándola.
A partir de ahora escribiremos y leeremos bajo otra luz y bajo otra sombra. La Ilustración se volverá crepuscular, como el claroscuro que alumbra los libros que fotografía el artista cubano Abelardo Morell. La literatura perderá visibilidad y concentración, pero tal vez gane lectores que ya no leerán como bibliotecarios sino como ciudadanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario